Ética en la Fotografía de Calle

Luis Rodríguez. 2017.

Todos los que amamos la fotografía de calle nos hemos preguntado en más de una ocasión si es éticamente correcto, o por el contrario, éticamente reprobable, hacerles fotos a las personas sin su conocimiento, sobre todo cuando llega el momento de exponer o publicar nuestro trabajo. Al menos yo me lo planteé muy seriamente las semanas previas a la última exposición que organicé.

La probabilidad de que surgiera algún problema era alta, pues exponía en un local de mi barrio, fotografías tomadas a la gente que vivía en el mismo. La legislación al respecto es confusa, y tras investigar en internet y consultar a gente entendida en la materia, llegué a la conclusión de que lo que seguro no podía hacer era exponer y sacar un rédito económico por la venta de fotografías en las que salieran personas que fueran  reconocibles, sin su consentimiento. Respecto a ser reconocible, o no, eso parece que está más basado en si el sujeto está enmarcado en un entorno de multitud de gente, o es claramente el protagonista de la imagen, de forma que pueda sentirse vulnerable al ser expuesto de manera pública.

Pero el objetivo de este artículo no es hablar de aspectos legales, sino éticos. Personalmente, para no sentirme culpable por fotografiar a gente sin su consentimiento, recurro a la definición de lo yo entiendo es la “fotografía de calle”: aquella fotografía realizada en la calle, que tiene por protagonista de la misma al ser humano. Pero que ha de ser una fotografía “cándida”, que  muestre a las personas relajadas, en su entorno habitual con naturalidad, ajenas a que están siendo retratadas.

Luis Rodríguez. 2017.

Yo creo que ahí reside el quid de la cuestión. Los que hacemos fotografía de calle no pedimos permiso para hacer una foto, porque si lo hiciéramos, estaríamos haciendo un retrato, concepto que considero muy alejado de lo que yo entiendo por fotografía de calle. Algo más confusa sería la línea que separa la “fotografía documental”, y el “fotoperiodismo”, de la fotografía de calle. En todos los casos, los escenarios de las fotografías suele ser siempre la calle, pero la intención y el objetivo de las mismas tiene matices diferentes a la fotografía de calle.

Si una persona es consciente de que está siendo fotografiada, la magia del momento y la espontaneidad del mismo desaparecen. Se pierde la expresividad y el gesto natural. Y es precisamente esa naturalidad, esa espontaneidad, ese gesto inconsciente, lo que todos aquellos que hacemos fotografía de calle buscamos capturar. Salvo aquellos casos en los que la intención del fotógrafo sea precisamente ésa, la de capturar el asombro, la sorpresa, o la indignación del sujeto fotografiado, como aquellos fotógrafos que de manera consciente e intencionada, disparan el flash directamente a la cara de las personas, buscando algo que no conseguirían sin esa acción. Es un tipo de fotografía de calle que yo no comparto.

Luis Rodríguez. 2017.

Por todo ello, yo no me siento culpable por fotografiar personas en la calle, sin su conocimiento ni consentimiento. Amo caminar por la ciudad y capturar con la cámara de mi teléfono móvil todas aquellas personas, todas aquellas miradas, todos aquellos rostros, todas aquellas expresiones  que, por motivos difíciles de explicar, atraen de manera irrefrenable mi atención y despiertan en mí, de manera inmediata, una irresistible necesidad de inmortalizar. Es algo irracional, pero también algo hermoso. Y no me siento culpable porque considero que actúo correctamente, desde el punto de vista ético. Intento ser siempre respetuoso, no capturar momentos en los que el sujeto fotografiado pudiera considerar indecorosos o inapropiados, de los que pudiera avergonzarse, o que considere le dejan en evidencia.

La fotografía de calle es hermosa ya desde su mismo concepto, porque nace con vocación de inmortalizar la vida de la calle, y por ende, la vida de las ciudades, enmarcadas siempre dentro de un contexto determinado. Si ese contexto lo manipulamos con permiso para realizar la fotografía, o con arrogancia, molestando intencionadamente al sujeto fotografiado, lo estamos contaminando.

Y algo contaminado es siempre algo que no es sincero. La fotografía de calle es hermosa y es sincera, no debemos frenar nuestro deseo de practicarla simplemente por cuestiones éticas o morales.

Luis Rodríguez. 2017.

Y volviendo a lo que comentaba al principio sobre la exposición que organicé, decidí seguir adelante con ella, siendo consciente del riesgo que tomaba, pero a su vez, tomando la decisión de que, si alguien se reconocía y se ofendía por haber sido capturado y expuesto en público sin su consentimiento, lo que haría sería pedirle disculpas, regalarle la fotografía, y acto seguido reemplazarla por otra.

Luisón

7 comentarios sobre “Ética en la Fotografía de Calle

  1. Supongo que en la fotografía de calle hay algo de realidad que se debe exponer, que se debe recordar. Hay también una ética de la verdad y una ética con uno mismo, con los propios afanes y hasta con la propia satisfacción; yo (perdón) soy un hombre insatisfecho así que me tengo que vigilar a veces más que otros.
    Al final un poco de sinceridad no debería herirnos sino servir para reconocernos pues yo al final soy el señor grueso y algo asustado de la primera foto, el anciano desorientado de la segunda y la señora que trata de vivir y revivirse en la última.
    Por todo esto creo que hay que insistir… que debes insistir Luisón y seguir…

    Venturas y saludos.

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  2. Una buena reflexión, Luis.
    Hace menos de seis meses que hago fotos a la gente en la calle. Aún estoy en una especie de transición entre el macro y la street.
    No delinquimos ni robamos nada al hacer fotos. No deberíamos justificarnos, por tanto. Pero… acompaño mis fotos con este texto:
    “La fotografía de calle es en realidad la fotografía de personas y animales en el espacio común y compartido de las ciudades y pueblos. Su objetivo es captar la relación de esas personas con el entorno, su comportamiento social habitual o circunstancial, pero sobretodo, espontáneo; el fotógrafo pasa desapercibido generalmente, para no romper la candidez de la escena, intenta cazar el instante decisivo y huye rápidamente del lugar o permanece de forma inadvertida para no interferir en el desarrollo de los acontecimientos.

    Es un tipo de fotografía que se ha de realizar desde el máximo respeto y atención a la dignidad de las personas, considerando que los personajes de la misma lo son de forma casual y que es la propia vida quien los ha puesto en ese lugar y en ese momento. Lo verdaderamente importante es la imagen en su contexto como documento humano.

    Por eso mismo, no puede ser de otra manera, cualquier persona que sienta incomodidad al reconocerse en una fotografía callejera publicada en este lugar, puede pedir que se deje de mostrar. Del mismo modo, si desea obtener una copia de la misma, se la entregaré encantado.”

    PeloZano

    Saludos.

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  3. Totalmente de acuerdo con tus palabras.La fotografía de calle debe ser siempre respetuosa con los “retratados” y, atender cualquier demanda de los mismos. A cambio, las satisfacciones de unas buenas imágenes son infinitas, creo que es el auténtico sabor de la fotografía y de los grandes maestros.

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  4. Muy interesante tu reflexión. A mi me encanta la fotografia de calle. A veces me descubren y hay un gesto complice y divertido y otras veces percibo enojo o malhumor y me parece respetable. En esos caso opto por pedir disculpas y retirarme.

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  5. totalemnte de acurdo con vos Luis, donde vivomse hace dificil hacer fotografia de calle ya que es una cuidad muy pequeña y eso hace que la gente sea un poco mas austera que en una cuidad grande , abrazos desde Concordia E.Rios Argentina

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  6. Clara Espinosa de Abel: Es una posición muy lógica porque desde el momento en el que se pide permiso a la persona,esta ya no actúa de manera espontánea, sino que se contamina como bien dices. Ahora bien, es algo que lamentablemente está legislado, pero pienso que más que nada, es exigido en el caso de los menores, y para los adultos, esa solución que planteas de pedir disculpas, regalarle la fotografía parece tener mucha posibilidad de evitar cualquier acoso legal que quiera hacerse, pero es un albur, porque si la persona no se convence y actúa legalmente, te puedes encontrar con un problema.

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