Píldoras de Calle: Pablo Abreu

Soy natural de Vigo aunque establecido, por motivos laborales, en Palma de Mallorca.

Comencé casualmente en el mundo de la fotografía con el auge de la telefonía móvil. De ahí pasé a una cámara réflex, pero llegó un momento en que sentía que me faltaba adquirir ciertos conceptos y me introduje de lleno en el mundo de la fotografía analógica. Este paso me enseñó a comprender mejor todos los conceptos fotográficos, y no a ver, sino también a mirar, a pensar más en lo que estaba haciendo y no solo a fotografiar por fotografiar.

Actualmente capturo la calle con lo que llevo en ese momento, ya sea un teléfono móvil, una cámara analógica o digital, porque no hay mejor cámara que la que llevas contigo.

Lo que más me gusta de la fotografía callejera es que me permite interactuar con personas, contar historias y ser parte de ellas, capturarlas y buscar el momento decisivo.

© Pablo Abreu

1- ¿Cómo definirías la fotografía de calle?

Más allá de una definición, la fotografía de calle me permite coger la cámara y salir a buscar lo extraordinario dentro de lo cotidiano. Formar parte de la vorágine del día a día, interactuar con las personas, intentar contar historias esperando que surja ese momento especial y formar parte de ellas como un espectador de lujo.

Los que practicamos esta modalidad de fotografía estamos dejando plasmado el día a día de lo que sucede en nuestro entorno generando un archivo, y eso para mí tiene un valor incalculable tanto a nivel personal y colectivo, como documental.

© Pablo Abreu

2- ¿Cuál es tu fotógrafo favorito, y por qué?

Mi fotógrafo fetiche es William Klein. Me cautiva la visión que tiene de las calles, la crudeza con la que retrata las mismas y los personajes que habitan en ellas.

Lo tiene todo: la cercanía, el movimiento y la sensación de que las fotos cobran vida.

3- ¿Blanco y negro o color? ¿por qué?

Pues antes, más blanco y negro pero últimamente me estoy decantando por el color. Yo creo que forma parte de la evolución, de buscar nuevos retos, de no fijarme solamente en la composición sino también en otras cosas como por ejemplo en las emociones que transmiten los colores.

4- ¿Escuchas música cuando haces fotos, o prefieres escuchar el sonido de la calle?

No escucho música cuando estoy en la calle. Creo que el sonido es importante para ser consciente de lo que pasa cerca de ti: te puedes perder algo que pasa y que no lo tienes delante por no percibir ese ruido.

Necesito tener todos los sentidos enfocados en la historia que intento captar. En cierta medida, quiero ser parte de ellas. Un sonido, un olor, la luz… forman parte de ese instante.

5- ¿Lugares llenos o vacíos? ¿por qué?

Llenos, pero tampoco en exceso. Me gusta el contacto con la gente, acercarme lo más posible, y ser testigo directo de la vorágine del día a día, de cómo interactúan unas personas con otras e incluso conmigo.

Para mí un lugar vacío pierde todo el interés, es como un escenario de una obra de teatro en la que faltan los actores.

© Pablo Abreu

6- ¿Cuál es tu herramienta (cámara, objetivos, móvil…) preferida? ¿Por qué, y cómo la utilizas?

Mis herramientas de trabajo en la actualidad son una Fuji X100, una Fuji XT1 y un iPhone X. Para procesar mis imágenes antes lo hacía en el ordenador pero últimamente uso mucho el iPad Pro, por comodidad y por portabilidad.

7- ¿Qué llevas en tu mochila fotográfica?

No llevo mochila fotográfica. Me gusta ir lo más ligero y discreto posible. Y si no llevo la cámara, siempre tengo el móvil encima.

© Pablo Abreu

8- Un consejo para los amantes de la fotografía de calle.

Que no se fijen tanto en el equipo que llevan y que se centren más en la fotografía. Hace sesenta años las cámaras que se utilizaban no eran ni la mitad de potentes que son las cámaras de hoy en día, y sin embargo los grandes maestros… harían obras de arte hasta con una cámara de usar y tirar.

Salir a fotografiar tantas veces como se pueda y patearse la ciudad, buscar lo extraordinario dentro de lo cotidiano. En cualquier sitio puede surgir una historia sin necesidad de estar en Nueva York o Tokio.

Acercarse lo más que se pueda. Todo se percibe mejor cuando se está cerca.

Habrá días en los que volváis a casa sin nada interesante, pero incluso de esos días también hay que sacar cosas positivas. Cuando aparece la crisis de creatividad igual es el momento de probar cosas nuevas. Es bueno no dejar de aprender, de evolucionar.

No perder la ilusión.

Podéis ver mas fotografías de Pablo en:

@pablo_abreu / pabloabreu.com

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