La mierda del Instagram

Cualquiera de vosotros que haya hecho clic en el título del artículo, sólo para ver como despotrico de esta red social mientras que sigo colgando mis fotos (y haciendo mis paridas)… se puede ir olvidando.

Es más, me parece una herramienta de puta madre. Al contrario de la opinión de mucha gente, cada novedad o chorrada que aparece me encanta: Ya no sólo cuelgo y veo fotografías que me dejan con la boca abierta, ahora también hablo con fotógrafos de todo el mundo, me río con sus historias, e incluso leo lo que contestan a preguntas que les han hecho otros compañeros.

Y pese a todo se está cargando la foto de calle.

Echar mierda a la aplicación sería lo fácil; sin embargo, se me hace más complejo hablar de que el verdadero problema parte de una crisis en la fotografía (ya no de calle, sino general), y sobre todo, de los valores que tenemos como fotógrafos. Ya no miramos con detenimiento, ni siquiera podría decirse que apreciamos esta disciplina, ahora vamos directamente a subir el ego. Hemos pasado de quedarnos embobados con una buena foto (de observar sus matices, su luz, sus colores) a visualizarla unos pocos segundos junto a otras 300 imágenes genéricas más. Ojeamos arte en el móvil mientras cagamos, y hacemos valoraciones absurdas con iconos y palabras vacías a fotografías que nos gustan, pero también a mediocridades simplemente porque buscamos algo a cambio.

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Mi primera foto en Instagram. Bricks.

En pleno boom de la fotografía, en donde cualquiera tiene una cámara de fotos o smartphone y puede salir fácilmente a la calle a capturar cosas increíbles, es cuando más bloqueo tenemos. Se ha interiorizado en la mente colectiva el tipo de fotografías que funcionan, que generan muchos clics, y nos limitamos a repetir los mismos patrones una y otra vez. No innovamos, y si nos atrevemos a hacerlo, nos echamos para atrás porque nuestra foto no ha tenido la repercusión esperada en la red. Dejamos nuestro propio criterio y se lo entregamos a las masas para que nos vanaglorie o nos lleve a un mundo de inseguridades. Sabemos de sobra que ese comportamiento es dañino, pero aun así seguimos en el juego.

Como en toda adicción hay que desengancharse, pero poco a poco. Por mi parte he intentado reflexionar y pensar en todas esas generaciones de fotógrafos que han vivido fuera de internet, en cómo han disfrutado de la fotografía de calle por el puro placer de pasear, de divertirse, y de hacer cosas diferentes. Pienso en su obra, más pausada, y sobre todo más pensada: ellos no tenían la posibilidad de mostrar en segundos su trabajo, pero a cambio tenían mucho tiempo para disfrutar y madurar el mismo,  su proceso de elección y de revelado. Es genial investigar un poco y entender cómo han disfrutado de otros fotógrafos, tanto admirando sus obras durante tiempo en sus exposiciones, como juntándose entre ellos, para debatir, poner cosas en común, y entablar buenas amistades. Estos pensamientos me están llevando a plantearme las cosas con otra filosofía, a salir a la calle sin presiones, a querer mis fotos por el simple hecho de que las he hecho yo, y por encima de todo, a dejar de lado la inmediatez y las palabras vacías.

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Mi (a día de hoy) última foto en Instagram. Bricks.

Acabo este artículo como he empezado, reafirmándome en que tenemos en las redes sociales un gran aliado si le damos un uso correcto. ¿Consejos? Simplifica tus contactos y quédate con todos esos autores que te tocan la patata, disfruta de sus obras y vuelve a sus perfiles una y otra vez; olvídate de toda repercusión que puedas tener (tanto positiva, como negativa), céntrate en hacer tu arte, no sigas el juego de las palabras vacías, y por último (y el más importante):

Aprovecha para intentar contactar con otros fotógrafos e intercambiar inquietudes, impresiones y opiniones, una buena conversación vale más que todos los corazoncitos del mundo.

Por cierto, mi perfil es @brickstreetphoto. ¡Nos vemos!

David Fidalgo
Bricks

6 comentarios sobre “La mierda del Instagram

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  1. Buenas,

    Bastante de acuerdo con tus afirmaciones; es una herramienta genial para nutrirse de fotografía y fotógrafos (si eres selectivo).
    Mejor dejar de lado la presión por el último like y publicar pasado un tiempo desde que se tomó la foto … aunque a veces el sentido de la oportunidad nos puede.
    Pregunta abierta: realmente no es posible trabajar como aquellos fotógrafos que evocas? Con calma, pausa y relajación, y después dosificando poco a poco el ritmo de las publicaciones?
    O somos nosotros mismos los que nos autoimponemos un calendario mínimo?
    Un saludo

    Mariano
    ig: @vixvaporus

    Le gusta a 1 persona

    1. Hola Mariano,

      Creo que es perfectamente compatible el uso de las redes y el tomarnos las cosas de una manera mas pausada.

      El interactuar con otros fotógrafos a través de la red (como estamos haciendo tu y yo ahora), es algo que antes no se podía, y es genial. También lo es poder enseñar rápidamente tu obra en redes como instagram, pero no debemos confundir el rapidez con el “todo vale” y sobre todo esperar un buen feedback a través de las redes.

      En resumen, tanto la fotografía como las redes están para divertirse, en ningún caso para obsesionarse o aumentar de una manera falsa nuestro ego.

      Un saludo!

      Me gusta

  2. Un gran artículo David.

    Indudablemente, la presión actual de las redes sociales sobre la creatividad personal y su influencia es evidente, todos tenemos un ego al que alimentar diariamente, y la fotografía como arte plástica, al igual que la pintura, escultura e incluso arquitectura tiene un alto porcentaje de onanismo y nosotros de narcisistas, no lo dudemos.

    ¿Cuántas veces hemos oido que tal o cual tiene miles de seguidores, mira que buen fotógrafo es? ¿o cuándo no hemos vistos concursos en los que el ganador es el que tiene mas likes?. El absurdo mas absoluto de medida de la calidad, en Flickr sin ir mas lejos, hay miles de personas con cientos de seguidores, sin una sola fotografía publicada.

    Es lo que tenemos muchas veces, por desgracia.

    Respecto a lo que decías de la interacción entra autores, ahora lo tenemos fácil, muy fácil y gracias precisamente a lo que denostamos, las redes sociales, pero las redes sociales bien utilizadas, no como un elemento de consumo de usar y tirar, donde subir selfies hechos en el bar mientras te tomas un cafe, sino como elemento de reflexión pausada en la que comunicarte con los demás de forma meditada, tal y como se puede hacer leyendo esta página.

    Antes también existía este intercambio, mas lento y pausado, de otra forma, hecha de forma mas puntual y mas selectiva, como ejemplo muy breve, el encuentro entre Picasso y Giacometti en los años 30 y el como afectó a al trabajo de los dos artistas,o el viaje de Giacomettí a Egipto (le hizo cambiar de estilo), su encuentro con el novelista Jean Genet, con fotógrafos, etc….ya entonces había un intercambio de ideas, de lineas de trabajo, lo que pasa es que ahora todo es rápido e inmediato, y por supuesto mas fácil y económico.

    Está en nosotros hacerlo bien, las redes sociales son la herramienta, está en nosotros y la curva de aprendizaje es más rápida y posiblemente eficaz, el tiempo lo dirá.

    Le gusta a 1 persona

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