Haciendo la Calle: Tokio

Rodrigo Roher. 2017.

Estrenamos la Sección “Haciendo la Calle”, donde hablaremos de ciudades y la visión de los fotógrafos de La Calle es Nuestra. Espero que disfrutéis con esta primera entrada de Rodrigo Roher sobre Tokio:

Viaje nuevo. Mismas dudas. ¿Qué cámara y que ópticas me llevo?. Yo, desde hace un tiempo, lo tengo claro. Luego os hablaré de la “cacharrería” que yo suelo llevar (que ya adelanto que es poca) pero antes os lanzo alguna pregunta: ¿Qué tipo de fotografías hacéis cuando viajáis?. Si estás leyendo esto, doy por sentado que, como nosotros, eres un apasionado de la fotografía de calle. Por ello te planteo otra: ¿Por qué cuando sales fuera de tu “zona de confort” buscas fotografiar aquello que no fotografiarías en tu ciudad?. Yo tengo una máxima cuando viajo que me aplico desde hace un tiempo: Si está inmortalizado en una postal, difícilmente lo voy a poder mejorar. Por eso escapo de todas aquellas fotos “cliché” que nos asaltan cuando visitamos un lugar nuevo y que poco ayudan a dar consistencia a nuestro discurso como fotógrafos, más bien solo ayudan a distraer y confundir a nosotros mismos y a nuestra posible audiencia.

Os voy a dar unas pautas o consejos que a mi me funcionan, (enfatizo lo de que a mi me funcionan, no quiere decir que al resto lo haga) a la hora de poder llevar tu fotografía a las calles de cualquier lugar del mundo, sin perder la propia esencia y sin renunciar a lo que ese nuevo lugar nos puede ofrecer.

Es muy fácil caer en la trampa y dejarse atrapar rápidamente por los colores, sonidos y miles de estímulos de determinados países como la India o Sri Lanka por poner algunos ejemplos que conozco. Lo que a nosotros, recién llegados, nos parece exótico y fotografiable, para un local no lo será tanto. Por eso, lo primero que propongo es un periodo de adaptación. Que la ansiedad que nos asalta a todos por fotografiar no te gane y démonos a nosotros mismos un tiempo para observar.

Rodrigo Roher. 2017.

En 2016 estuve en Nepal. Las calles de Kathmandú, son un constante estímulo y es muy difícil discriminar qué es o no interesante desde el punto de vista fotográfico. Ante esa orgía para el ojo, opté por salir un día sin cámara y hacerme mero espectador. Observar sin disparar, es uno de los mejores ejercicios que se me ocurren cuando viajamos a una cultura tan diferente como la nuestra. Ese tiempo que emplearemos os aseguro que no será tiempo perdido.

Por otro lado, para aquel que no se dedica exclusivamente a la fotografía (como es mi caso) poder viajar para fotografiar exclusivamente puede convertirse en una quimera. Por eso, hay que intentar conciliar nuestra afición con todo lo que viajar nos ofrece. Nuestro hobby no puede convertirse en un sufrimiento para acompañantes (en el caso de que no viajemos solos), ni en algo que no nos deje disfrutar del propio viaje. Por eso, dejemos de lado en la medida de lo posible la opción de “pescar” y convirtámonos en “cazadores“. Estemos atentos, cámara siempre lista y no pensemos en lo que podría haber sido esperar en tal o cual sitio. Mientras vamos con esa actitud depredadora, podemos anotar algunas localizaciones y aprovechar los regresos a nuestro alojamiento o madrugar para volver a ellos.

Pero hablemos de Japón. Me voy a centrar en Tokio que es donde estuve más tiempo y donde más fotos pude hacer. Si algo me cautiva de las calles de Tokyo es su luz nocturna y su ajetreada pero ordenada vida. Las calles parecen decorados de películas como Blade Runner. Si a ello le unimos la educación exquisita de los japoneses y el hecho de que estén muy acostumbrados a las cámaras, lo hacen uno de los mejores lugares para fotografía de calle de los que conozco.

Rodrigo Roher. 2017.

Os decía al principio que tengo muy claro qué equipo llevar cuando voy de viaje. Para mi son primordiales dos requisitos: Viajar ligero y discreto. Para ello he encontrado mis acompañantes perfectas. La Fujifilm X70 que lleva un 18,5mm fijo y la Fujifilm X-T1 con un XF 35mm f2. Me llevo dos cuerpos. De tal forma que, si tuviera problemas con alguno de los cuerpos, siempre tendría otro y cubriría gran parte de las distancias clásicas de la foto callejera. Al estar muy acostumbrado a la distancias focales de ambas, cambiar de una a otra según la ocasión es rápido e intuitivo. Comparten sensor, por lo que tengo coherencia en los resultados finales. Al mismo tiempo, la Xt1 y el 35mm al ir ambos sellados, me garantizan que no tendré problemas con polvo y

lluvias ligeras llegado el momento. Ambas son ligeras y discretas y de color negro. Pasar lo más desapercibido posible es algo para mi primordial.

Es muy complicado hacer un “callejero” de los lugares de la ciudad de Tokio que me parecen más fotografiables. Me alojé en Ikebukuro, y es el barrio donde tomé gran parte de las mejores fotografías que hice en el viaje. Casi en cualquier esquina te puedes encontrar una buena foto. El famoso cruce de Shibuya es otro de los lugares que no puedes dejar de visitar. Allí verás a decenas de fotógrafos intentando captar la esencia del cruce.

Rodrigo Roher. 2017.

Siempre que veo tantos fotógrafos juntos siento la curiosidad de ver los distintos puntos de vista de cada uno. Me permito en este sentido darte otro consejo: Observa lo que hacen la mayoría y evítalo. Si ves que todo el mundo está en una esquina, habrá cientos de fotos similares. Vete a la esquina contraria. Tendrás mayores opciones de que tu foto sea, cuanto menos, diferente. Otro buen lugar para obtener buenas fotografías es aprovechar los trayectos en metro o ferrocarril. En barrios como Asakusa, Shinjuku, Harajuku, Roppongi, Akihabara o la famosa lonja de pescado de Tsukiji, encontrarás seguro buenas instantáneas. Las calles siempre están muy concurridas, si quieres aislar sujetos se convertirá en todo un reto. No te quedará otra que madrugar o trasnochar para tal fin o que el factor suerte que siempre está tan presente en la fotografía de calle se alíe contigo.

Resumiendo, un lugar increible para la fotografía de calle. No hace falta ubicar lugares en concreto. Cualquier calle puede otorgarte una buena escena callejera. Y lo mejor de todo, entre foto y foto, comer un buen Okonomiyaki o un Ramen se hace casi imprescindible para recuperar fuerzas. Sin duda alguna, volveré. Nos vemos en las calles.

Rodrigo Roher

4 comentarios sobre “Haciendo la Calle: Tokio

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