Entrevista a Valentina Martiradonna, una fotógrafa de calle confinada

Desde que empezó el confinamiento a causa del Covid19, mi querida amiga y gran fotógrafa Valentina Martiradonna nos está haciendo sonreír y a su vez recordándonos también la imbatible belleza de Roma aun en los peores escenarios como es este.

Todas las tardes a las 18:00 sube a su terraza para grabar videos y/o sacar maravillosas fotos de su vecindario, el cual canta o baila sin perder en ningún momento la esperanza ni el buen humor.

Dos de sus vídeos han sido utilizados en el New Yorker, Sundance y en otras importantes plataformas digitales.

Da quando è iniziato il confinamento dovuto al Covid19, la mia cara amica e gran fotografa Valentina Martiradonna ci sta facendo sorridere e ci fa ricordare l’imbattibile bellezza di Roma anche nei peggiori scenari come questo.

Tutti i pomeriggi alle 18:00 sale in terrazza e riprende con dei video e foto meravigliose il suo vicinato che canta o balla senza mai perdere la speranza e il buon umore.

Due dei suoi video sono stati usati dal The New Yorker, Sundance ed altre importanti piattaforme digitali.

© Valentina Martiradonna

La primera pregunta es probablemente casi obligada en vista de la situación tan terrible que estamos pasando a causa del Covid19, ¿cómo estáis afrontando los fotógrafos de calle romanos esta situación tan inesperada donde, en vez de estar paseando por las calles tan maravillosas, estáis teniendo que reinventar vuestra creatividad para poder seguir sacando fotos?

Amo Roma y sobre todas las cosas amo perderme en sus callejuelas. Amo la luz que atraviesa los edificios y proyecta sombras maravillosas en el suelo, amo todos los rostros que me encuentro cada día, amo los sonidos y los olores de esta inmensa y caótica ciudad. Tener que renunciar a todo esto sin previo aviso ha sido como recibir un puñetazo en el estómago. Encontrarse de repente encerrados entre 4 paredes ha hecho que de pronto la visión de las cosas cambiase. Entonces he tenido ganas de documentar lo que pasa a mi alrededor. Me puse a fotografiar lo que veía desde la ventana durante las interminables mañanas y también empecé a grabar vídeos de lo que pasaba cada tarde en las terrazas y balcones a mi alrededor.

© Valentina Martiradonna

La prima domanda è quasi dovuta considerando questo tremendo periodo che stiamo attraversando tutti a causa del Covid19: come state affrontando i street photographers come te una situazione così inaspettata dove, invece di girare per quelle meravigliose vie romane, hai dovuto reinventare la tua creatività per continuare a scattare?

Amo Roma e più di ogni altra cosa amo perdermi nei suoi vicoli. Amo la luce che attraversa i palazzi e getta delle meravigliose ombre a terra, amo i mille volti che incontro ogni giorno, amo i suoni e gli odori di questa immensa e caotica città. Dover rinunciare senza preavviso a tutto questo è stato come ricevere un pugno nello stomaco. Trovarsi di colpo rinchiusi dentro 4 mura ha fatto sì che la visione delle cose di colpo cambiasse. E allora mi è venuta voglia di documentare quello che succedeva intorno a me. Mi sono messa a fotografare quello che vedevo dalla finestra durante le mattine interminabili ed ho cominciato a girare dei video su quello che avveniva ogni pomeriggio sui terrazzi e sui balconi intorno a me.

© Valentina Martiradonna

Has creado un poético y maraviloso tag #raccontidaunaterrazza (historias desde una terraza). ¿Come se te ocurrió esta idea del tag?

La terraza de golpe se convirtió en el centro neurálgico de mi vida. Todo nació una tarde hacia la mitad de marzo a partir de un flashmob: a las 18:00 toda la gente salió a los balcones y terrazas y así empezaron a explorarse, a mirarse de lejos. Al principio lo hacían con temor, pero poco a poco empezaron a acostumbrarse y han entendido que desde ese momento ya nadie iba a estar solo. Las canciones y la música nacieron espontáneamente y se convirtieron en una cita permanente para todos nosotros. En mi barrio en particular, cada tarde nuestro vecino Vincenzo (supe de su nombre porque en los siguientes días todos le aclamaban desde las ventanas: “A Vincè oggi non canti??” “¿Eh, Vincè, hoy no cantas?”) nos ha alegrado con su entusiasmo y su energía. De aquí nació la idea de las “historias desde una terraza”, que se ha convertido en un verdadero microcosmos donde puede ocurrir de todo, donde se puede charlar con personas que uno nunca había visto antes, donde se canta, donde uno puede sentirse libre para bailar, ¡solo hay que mantener la distancia adecuada!

Hai creato un tag poetico e meraviglioso: #raccontidaunaterrazza. Come ti è venuta questa idea del tag?

La terrazza all’improvviso è diventato il punto nevralgico della mia vita. È nato tutto da un flashmob di un pomeriggio di metà marzo: alle 18 tutte le persone sono uscite sui balconi e sulle terrazze ed hanno cominciato a scrutarsi, a guardarsi da lontano, inizialmente con timore ma poi pian piano hanno preso confidenza ed hanno capito che da lì in poi nessuno sarebbe stato più solo. Le canzoni e la musica sono nate spontaneamente e sono diventate un appuntamento fisso per tutti noi. Nel mio quartiere, in particolare, ogni pomeriggio il nostro vicino Vincenzo (il nome l’ho appreso nei giorni seguenti perché tutti lo chiamavano dalle finestre. “A Vincè oggi non canti??”) ci ha rallegrato con il suo entusiasmo e la sua energia. Da qui è nata l’idea dei racconti da una terrazza, che è diventata un vero e proprio microcosmo dove tutto può accadere, dove puoi chiacchierare con persone che non avevi mai visto prima, dove puoi cantare, dove puoi sentirti libero di ballare, basta rispettare la giusta distanza!

© Valentina Martiradonna

Me imagino que estás teniendo la posibilidad de conocer a muchos vecinos con quien probablemente antes no habrías cruzado palabra (diría que precisamente era esa la verdadera distancia social). Seguramente haya surgido una nueva forma de socializar y de conocernos a marchas forzadas debido a la situación, ¿o quizás sea una vuelta a los tiempos donde nos frecuentábamos de una manera menos fría?

Sí, es así. He descubierto un mundo maravilloso, el de mi vecindario, un mundo hecho de pequeñas cosas como el saludo de un balcón a otro, o como una sonrisa solo para decir “hoy seguimos aquí y todo va bien”. Es como si de repente hubiéramos dado marcha atrás en el tiempo, parece como estar en la Roma de los años 50, una verdadera poesía. Ayer un señor muy tierno, que vive enfrente, me saludó y me dijo: “Cuando todo haya terminado nos vamos a dar una buena comilona todos juntos”. ¿Qué más se puede pedir?

Posso immaginare che stai avendo la possibilità di conoscere tanti vicini di casa con chi probabilmente prima non avresti mai scambiato parola (direi che era quella la vera distanza sociale). Sicuramente è scappata fuori una nuova forma di socializzare e di conoscerci a marce forzate dovuto a la situazione, o forse è un ritorno ai vecchi modi meno freddi che avevamo prima di frequentarci?

Sì è così, ho scoperto un mondo meraviglioso, quello del mio vicinato, un mondo fatto di piccole cose come un saluto da un balcone ad un altro o come un sorriso solo per dire “anche oggi ci siamo e va tutto bene”. È come se Improvvisamente fossimo tornati indietro nel tempo, sembra di essere nella Roma degli anni 50, una vera poesia. Ieri un dolcissimo signore che abita nel palazzo di fronte mi ha salutata dal balcone e mi ha detto: “Poi quando tutto sarà finito ci andiamo a fare una bella mangiata tutti insieme”. Cosa desiderare di più?

© Valentina Martiradonna

Con respecto a mi anterior pregunta, ¿hay alguna historia de alguno de tus vecinos que nos quieras contar? ¿Y cómo se están tomando el hecho de que les estés fotografiando o grabando?

Mi temor seguramente era el de molestar a alguien con mis grabaciones y con mis fotos, un temor que quien haga fotografía de calle conoce muy bien. Sin embrago, he descubierto con gran alegría, que las personas han entendido mis intenciones, es decir que mi único fin ha sido el de compartir momentos de felicidad y de poesía que pudieran reforzarnos en un momento tan dramático. En particular ha nacido una sintonía maravillosa con mi vecina del piso de arriba, que es una gran artista plástica y ahora estamos intentando relatar lo que pasa en la terraza mientras trabaja en sus obras. Le gusta colgar sus pinturas de una cuerda con pinzas, como si fueran prendas tendidas al sol. Dice que esto le permite tener una visión conjunta de su obra, me encanta esta costumbre suya.

Además, en el edificio de en frente hay una familia que anima a todo el vecindario con mucha energía y entusiasmo. Vincenzo (el padre) y sus hijos son unos apasionados de la música y nos regalan unas interpretaciones maravillosas cantando desde la terraza durante estas interminables tardes de confinamiento.

Finalmente, en el balcón de al lado he conocido a otra familia adorable donde tres generaciones de mujeres (madre, hija y abuela) se asoman para cantar juntas. También nos ponemos a hablar las cuatro desde la distancia, y así las tardes pasan volando.

Riguardo la mia domanda precedente, C’è qualche storia di alcun vicino che ci vuoi raccontare? E, come se la stanno prendendo di essere fotografati o ripresi?

Il mio timore sicuramente era quello di poter dare fastidio a qualcuno con le mie riprese e con i miei scatti, un timore che chi fa street conosce molto bene. Ho scoperto, invece, con immensa gioia che le persone hanno capito le mie intenzioni, ossia che l’unico scopo era quello di condividere dei momenti di gioia e di poesia che potessero rincuorarci in un momento così drammatico. In particolare è nata una bellissima sintonia con la mia vicina del piano di sopra, che è una grande artista, ed ora stiamo provando a raccontare quello che succede in terrazza mentre lei lavora alle sue opere. Le piace appendere i suoi dipinti con le mollette sopra un filo, come fossero dei panni stesi al sole, dice che le consente di avere una visione d’insieme dei suoi lavori ed io adoro questa sua abitudine.

Poi nel palazzo di fronte c’è una famiglia che rallegra tutto il quartiere con tanta energia ed entusiasmo. Il papà Vincenzo e i figli sono appassionati di musica e ci regalano performance meravigliose cantando dal loro terrazzo in quei pomeriggi interminabili.

Nel balcone a fianco al mio, infine, ho conosciuto un’altra famiglia adorabile dove tre generazioni di donne (mamma, figlia e nonna) si affacciano per cantare insieme. Ci facciamo anche tante belle chiacchierate a distanza. E i pomeriggi volano via leggeri.

© Valentina Martiradonna

Quién se habría imaginado que durante una situación tan surreal y tremenda hubieras en un cierto sentido explotado tanto fotográficamente como por tus preciosos vídeos. Te hemos visto en The New Yorker, en Sundance y en otras importantes plataformas digitales. Cuéntanos cómo te está afectando psicológicamente y como fotógrafa de calle.

En absoluto me hubiera imaginado una respuesta de este tipo y sobre todo nunca hubiera pensado que la gente estuviera compartiendo mis vídeos tan masivamente ya que verdaderamente surgieron por pura casualidad. Los primeros días no sabía cómo hacer para contestar a todas las personas que me escribían, fue muy sorprendente todo. Otra cosa increíble ha sido la cantidad de mensajes que he recibido (provenientes) de todo el mundo animándome a no parar de documentar, con mis vídeos y fotos, ese lado positivo que los italianos conseguimos sacar aun en los momentos más difíciles. Como fotógrafa seguramente todo este momento es un gran estímulo para experimentar nuevas situaciones y ha hecho que me diera cuenta de que no hace falta irse tan lejos por el mundo para encontrar escenarios sorprendentes que inmortalizar. A veces las imágenes que te dejan sin habla están solo a un paso de uno mismo.

Chi avrebbe mai immaginato che durante una situazione così surreale e tremenda avresti in un certo senso esploso sia fotograficamente sia dai tuoi video stupendi. Ti abbiamo visto su The New Yorker, su Sundance, e varie altre importanti piattaforme digitali. Raccontaci come ti sta colpendo sia psicologicamente sia come una street photographer.

Assolutamente non avrei mai immaginato un riscontro del genere e soprattutto non avrei mai immaginato una così grande condivisione dei miei video che sono nati davvero per caso. I primi giorni non sapevo come fare per rispondere a tutte le persone che mi scrivevano, è stato davvero sorprendente. La cosa incredibile è che da tutto il mondo ho ricevuto messaggi meravigliosi di incoraggiamento a non mollare per continuare a documentare con i miei video e le mie foto il lato positivo che gli italiani sanno tirar fuori anche nei momenti più difficili. Come fotografa sicuramente tutta questo momento è un grande stimolo per sperimentare nuove situazioni e mi fa rendere conto di come non serva andare nei posti più assurdi del mondo per trovare scenari sorprendenti da immortalare, perché a volte le immagini che ti tolgono il fiato sono ad un passo da te.

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